Un resumen visual de la clase magistral del Dr. Sam Waldron sobre el cese de los dones milagrosos en la iglesia.
Es la doctrina bíblica que enseña que los "dones señales" o dones milagrosos (apóstoles, profetas, hablar en lenguas y obradores de milagros) fueron dados temporalmente a la iglesia primitiva y cesaron después de la era apostólica, al completarse el canon de las Escrituras.
El Dr. Waldron argumenta que si se demuestra el cese del primer don (el mayor), esto provoca un efecto en cadena que demuestra el cese de los demás.
Fueron el fundamento de la iglesia (Efesios 2:20). Un requisito estricto era haber sido testigo ocular de la resurrección y ser designado por Cristo. Pablo afirma explícitamente ser el último testigo y el último apóstol (1 Corintios 15:8).
Junto con los apóstoles, son parte del fundamento que ya fue puesto. Según Deuteronomio 18, un verdadero profeta es la "boca de Dios" y nunca se equivoca. Los supuestos profetas modernos exigen un estándar inferior donde se les permite fallar, lo cual contradice la Biblia.
Las lenguas bíblicas eran idiomas humanos conocidos (Hechos 2). Además, Pablo establece (1 Corintios 14) que las lenguas interpretadas son equivalentes a la profecía. Si el don de profecía cesó, por consecuencia natural, las lenguas revelatorias también cesaron.
Los milagros bíblicos ("señales, maravillas y prodigios") funcionaban como sellos divinos para autenticar a los mensajeros (apóstoles y profetas) y confirmar la entrega de nueva revelación (2 Corintios 12:12). Sin nuevos apóstoles ni revelación, los obradores de milagros ya no son necesarios.
El Dr. Waldron distingue entre:
La gran enemiga de la suficiencia de la Biblia (Sola Scriptura) es la doctrina de la revelación continua. Si el canon de la Biblia está cerrado y completo, no necesitamos nuevas revelaciones.
Cualquier experiencia subjetiva no tiene autoridad divina sobre la iglesia. Dios puede usar su providencia extraordinaria (ej. un sueño alarmante) para atraer a alguien a Cristo, pero esto no constituye nueva revelación inspirada; todo debe juzgarse por la Biblia.